Las toallas son uno de los elementos que más sufren en un alojamiento. El uso diario y los lavados industriales constantes pueden hacer que pierdan su suavidad y ese blanco brillante que tanto gusta a los clientes.
1. No satures la lavadora
Para que las toallas se limpien bien y el suavizante (si se usa) penetre correctamente, necesitan espacio para moverse. Una lavadora demasiado llena provocará fricción excesiva, desgastando las fibras prematuramente.
2. Controla la temperatura
Aunque la tentación es lavar a 90 grados para desinfectar, los tejidos modernos de hostelería están diseñados para quedar impecables a 60 grados. Esta temperatura es suficiente para eliminar bacterias y mucho menos agresiva con el algodón.
3. El secado: la clave de la suavidad
Si secas las toallas al aire, pueden quedar rígidas. La secadora, usada con la temperatura adecuada, ayuda a abrir las fibras y devolverles el volumen. Eso sí, nunca las seques en exceso; un pequeño punto de humedad al sacarlas evita que las fibras se vuelvan quebradizas.
4. Evita el exceso de productos químicos
Demasiado detergente o suavizante puede crear una capa cerosa que reduce la capacidad de absorción de la toalla. Si necesitas renovar tu stock, echa un vistazo a nuestras toallas profesionales de alta absorción.
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